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Los tiempos de entrega desde la planta de Sylvania en Costa Rica hacia Guatemala, por ejemplo, pueden tomar un máximo de 10 días, mientras que desde China se puede tardar hasta tres meses.

Redacción: Diario El Periodista     Foto: cortesía

 

Feilo-Sylvania posee la capacidad de entregar luminarias LED a sus clientes en Centroamérica en, aproximadamente, un 10% del tiempo que pueden tomar otros fabricantes desde China, gracias a que posee su propia planta en Costa Rica, para satisfacer la demanda y necesidades de la región.

Las ventajas competitivas de alcanzar una producción local, en cualquier tipo de producto, mercancía y materias primas, son comprobables y muy beneficiosas: reducción de tiempos de entrega, precios competitivos, sinergias productivas con proveedores locales y regionales, por mencionar algunas. 

Sylvania está consciente de eso y apuesta constantemente a la innovación en Centroamérica, Panamá y el Caribe, donde ocupa una participación de mercado del 55%, y contribuye a generar encadenamientos productivos locales y regionales.

La empresa se ha enfocado en aprovechar las ventajas competitivas de una producción regional de luminarias con su planta en Pavas, Costa Rica. El tiempo de entrega, por ejemplo, desde la planta hasta un proyecto regular en Guatemala, puede tomar en promedio entre ocho y 10 días; mientras que si el cliente ordena desde China podría tomar hasta tres meses, entre producción de luminarias y tránsito desde Asia hasta Centroamérica. Es decir que Sylvania ofrece alrededor de casi un 10% en su tiempo de entrega, frente a los 90 días desde territorio chino.

Así lo confirmó el gerente de producto para Centroamérica y Caribe de Sylvania, Laurence Vega, quien aseguró, además que, gracias al Tratado de Libre Comercio de Costa Rica con China, a través también de la planta en territorio costarricense, los clientes de los productos Sylvania pueden ahorrarse en sus precios entre un 15% y 20% por ser libres de aranceles (impuestos por importación), cuando se trata de producto LED fabricado en territorio chino.

“Otra ventaja es que nuestros precios en productos LED son muy competitivos, pues tenemos la capacidad de hacer productos a la medida, por especificación, para proyectos particulares de nuestros clientes. La planta local también permite a la empresa cubrir pedidos pequeños de hasta tres o cuatro luminarias, según la medida, especificación y necesidad del cliente, siempre en el mismo periodo de tiempo de entrega de entre ocho y 10 días, como máximo.

Además, Sylvania garantiza un respaldo confiable y cercano a sus clientes, por medio de un equipo comercial en cada país centroamericano, indicó Vega.

En cuanto a logística, la empresa tampoco impone cantidades mínimas ni máximas a sus clientes, desde la importación de Pavas.

“El cliente puede optimizar su importación desde Costa Rica. Es decir, puede consolidar otros productos en su contenedor de carga y no solo luminarias. Si necesita solo 100 luminarias, por la medida de su proyecto, eso le producimos y entregamos, a diferencia de las 1.000 luminarias que posiblemente sean necesarias para el contenedor de 20 o 30 pies, importado desde otros mercados”, explicó Vega, quien agregó también que esto favorece los inventarios de los proyectos, pues se maneja lo que, exclusivamente, se necesita.

Sylvania tiene la capacidad de proporcionar luminarias de prueba para proyectos específicos, de manera de que el cliente se asegure de cómo quedará la luminaria en su cielo raso, para después realizar la orden de los productos que necesitará.

Con una planta local, la empresa está favoreciendo a las economías centroamericanas en muchos aspectos, aparte de la generación de empleo de alta capacidad técnica.

“Estamos utilizando mano de obra regional, no solo costarricenses, sino de otras nacionalidades, como nicaragüenses, hondureños y salvadoreños; además, cada país en la región cuenta con oficinas locales. Fortalecemos también los encadenamientos locales, ya que algunas de nuestras líneas como las Coníferas utilizan piezas trabajadas por artesanos costarricenses y traemos materia prima de diferentes países, lo que favorece también los encadenamientos regionales”, expresó Vega.

Vega detalló que, en el proceso de producción en Costa Rica, se agota primero la materia prima local en América Central, para después ir a China o Europa, por materiales como vidrio y madera.

Por último, con respecto al reciente establecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales de El Salvador con China, el gerente de producto manifestó que, si esto suma a la operación de Sylvania en esta región, se evaluará los términos que puedan favorecer a la importación, porque si bien la operación se centraliza en Costa Rica, hay sinergias y apoyo de cada filial de Sylvania en Centroamérica y Caribe.

“Por qué no otra pequeña planta en El Salvador, Guatemala o el Triángulo Norte, estamos abiertos a lo que los mercados demanden y las facilidades que surjan”, puntualizó.

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El gobernante y la ejecutiva del BID pasaron lista de los proyectos en los que ese organismo financiero ha apoyado a El Salvador bajo la actual administración.

Redacción: Diario El Periodista     Foto: cortesía CAPRES

El presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, recibió este lunes a la Gerente del Departamento de Países de Centroamérica, Haití, México, Panamá, y la República Dominicana del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Verónica Zavala, con quien hizo una valoración sobre los proyectos en los que El Salvador ha recibido el apoyo de ese organismo financiero durante el presente quinquenio.

Durante el encuentro, celebrado en Casa Presidencial, la gerente del BID estuvo acompañado de la representante del banco en El Salvador, Carmiña Moreno; así como de José Manuel Ruiz, jefe de operaciones del banco en el país, y de Juan José Barrios, economista de ese organismo financiero.

Por su parte, el presidente Sánchez Cerén estuvo acompañado del ministro de Hacienda, Nelson Fuentes; de la viceministra de Cooperación para el Desarrollo, Rhyna Garay; y del subsecretario técnico y de planificación de la Presidencia, Alberto Enríquez.

“Fue una reunión en la cual hemos revisado los proyectos que hemos trabajado a lo largo de todos estos años con el BID”, aseguró el ministro de Hacienda salvadoreño tras el encuentro.

“Estamos hablando de una cartera de más o menos 1,600 millones de dólares, de la cual se han ejecutado 1,359 millones, quedando un monto por desembolsarse de 249 millones de dólares”, detalló.

Indicó que el BID ha sido “un socio estratégico importante” de El Salvador durante estos años en temas como educación, salud, disminución de la violencia, turismo, finanzas y en créditos de apoyo presupuestario.

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El Fondo Social para la Vivienda (FSV) anunció su nuevo Programa Vivienda en Altura y el aumento del monto de financiamiento a $150 mil, con lo que se atenderá al segmento de la población de ingresos medios.

Redacción: Diario El Periodista     Foto: cortesía FSV

 

El FSV ha destinado $25.0 millones de dólares para el nuevo Programa, con lo que se trabaja de la mano con el sector construcción, incursionando en el financiamiento de largo plazo de edificios de apartamentos y potenciando la cultura de vivienda vertical, actualmente en auge en el país. El FSV ha otorgado 8 créditos para apartamentos (cifras proyectadas a mayo) por un monto de $860,000 mil dólares.

Las condiciones que brinda el Programa Vivienda en Altura son: financiamiento de apartamentos Nuevos o Usados, con precios desde $50,000.00 a $150,000.00; con primas desde el 5%, tasas de interés desde el 7.99%, plazo de hasta 30 años y aplican trabajadores/as del Sector Formal, Sector de Ingresos Variables y compatriotas en el exterior. El nuevo Programa financia edificios de apartamentos con tres o más niveles, en cualquier zona de El Salvador.

El Fondo Social cuenta con al menos 11 proyectos calificados, en proceso de autorización o en los que ya se han financiado apartamentos, ubicados en San Salvador.

Aumento de monto de financiamiento a $150 mil.

En cuanto al aumento del monto de financiamiento a $150 mil, el FSV informó que aplica para las líneas de Vivienda Nueva y Usada, Construcción de Vivienda Individual y Traslado de Deuda, con la excepción de las líneas de Compra de Lote, Reparación, Ampliación y Mejoras. Igualmente, el monto de $150 mil aplica para los Programas Casa Joven, Vivienda Cercana, Aporte y Crédito y el nuevo Programa Vivienda en Altura.

El presidente y Director Ejecutivo del FSV, José Tomás Chévez, aclaró que “aún con el nuevo monto de crédito, el Fondo Social garantizará el rol social de la Institución y el financiamiento para la vivienda de interés social, pues en la actualidad se destina más del 84% de los créditos a familias de menores ingresos”.

El FSV también realizó el lanzamiento de campaña sobre los principales resultados de la presente administración y la modernización de los servicios, en donde presentó cifras sobre su contribución a la reducción del déficit habitacional con el otorgamiento de 30,437 créditos con una inversión de $543.15 millones, beneficiando con casa propia a más de 127 mil salvadoreños/as.

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Palabras de la Embajadora Jean Manes en la Entrega e Imposición de la Condecoración “Orden al Mérito 5 de Noviembre de 1911: Próceres de la Independencia Patria”. Asamblea Legislativa 16 de mayo de 2019.

Embajadora de los Estados Unidos en El Salvador, Jean E. Manes

Muchas gracias por la invitación para estar hoy aquí con este distinguido grupo para marcar mis últimas semanas en El Salvador. Es un honor recibir esta gran distinción que me han otorgado y quisiera empezar agradeciendo a mi familia. Hicimos este compromiso como una familia. Mi esposo Héctor, que, sin duda, es la mejor parte de nuestra pareja, como todos ustedes saben. También agradezco a nuestras dos hijas, Constanza y Candela.

Sabíamos que este cargo involucraba una gran responsabilidad para representar de una forma digna y con compromiso a los Estados Unidos, y hacer lo mejor para nuestras dos naciones.

Servir como Embajadora de Estados Unidos es un inmenso privilegio y estoy muy agradecida por el trabajo que hemos logrado hacer juntos. Quiero tomarme un momento para agradecer a todo nuestro equipo de la Embajada de los Estados Unidos, estadounidenses y también salvadoreños, que trabajan juntos con ustedes todos los días para construir nuestra relación bilateral y ver avanzar a nuestros dos países.

Si bien tengo el privilegio y el honor de recibir este reconocimiento, lo hago en representación de cada miembro de nuestro equipo. Nunca he encontrado un grupo más comprometido y dedicado que el que trabajan en nuestra Embajada. Estamos en todos los rincones del país trabajando lado a lado con ustedes en las áreas clave de seguridad, educación, y empleo.

Llegué hace tres años, justo cuando el gobierno de los Estados Unidos acababa de aprobar la Estrategia Centroamericana, que incluía apoyo adicional para Honduras, Guatemala y El Salvador. Se determinó que este apoyo era el mejor enfoque para enfrentar el problema de la migración masiva de menores no acompañados hacia los Estados Unidos. El debate y la discusión llevaron a un acuerdo sobre una forma integral de apoyar un plan desarrollado por el liderazgo de los tres países, conocido como: La Alianza para la Prosperidad.

Con el compromiso de los tres países, Estados Unidos decidió asociarse con la región para abordar las causas fundamentales de la migración ilegal. Nos pusimos en marcha de forma inmediata tratando de reorientar la cooperación de los Estados Unidos para alinearla con los pilares de la Alianza para la Prosperidad:

mejorar la seguridad

• aumentar las oportunidades económicas

• fortalecer las instituciones

• invertir y desarrollar una fuerza laboral moderna

A nivel local, el grupo consultivo Alianza para la Prosperidad se formó integrado por representantes del sector privado, la sociedad civil, y dirigido por los Estados Unidos y El Salvador. Se realizaron reuniones de alto nivel entre los presidentes de los tres países con los Estados Unidos. Se puso en marcha la cooperación regional. Se realizaron reuniones entre los tres fiscales generales, ministros de seguridad, jefes de policía, y funcionarios de aduanas.

Estaba claro que estábamos todos juntos en esto. Ningún país podía enfrentar estos desafíos solo. Estos son problemas regionales con soluciones regionales. Cada país partía de una situación diferente, pero compartían un propósito común. El progreso y el impulso también fueron diferentes en los tres países. Algunos avanzaban más en seguridad, otros en crecimiento económico. Fomentamos que se compartieran las mejores prácticas y lecciones aprendidas.

En El Salvador, se formó el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia como parte del Plan El Salvador Seguro, el cual está enfocado en los municipios más complicados del país. Ese apoyo continuo, justamente hoy tenemos la importante visita aquí en El Salvador del fiscal general de los Estados Unidos liderando una reunión con sus contrapartes de Honduras, Guatemala, y El Salvador. Es su primera visita afuera de los Estados Unidos en su cargo de fiscal general y su destino aquí, en El Salvador.

Otras áreas vieron un progreso limitado ya que faltó la voluntad política en tomar las medidas necesarias para aumentar el crecimiento económico. En medio de todo esto, la ciudadanía estaba comenzando a percibir el nivel de corrupción del que todos sabían, pero nadie hablaba, estaba oculto a la vista de todos, o como decimos en inglés “hidden in plain sight”.

Los principales casos avanzan, incluidos los de los ex presidentes, y otros en el sector privado, que creían que la impunidad continuaría siendo la norma. La ciudadanía comenzó a cambiar, insistiendo en exigir estándares más altos y la rendición de cuentas, especialmente de parte de los funcionarios públicos.

Al abordar estos desafíos compartidos, nuestra función sigue siendo apoyar los esfuerzos de El Salvador a medida que su país avanza. La semana pasada, visitamos un proyecto de USAID, una pequeña granja en Guacamayera, en La Unión, donde un pequeño grupo está logrando avances en la agricultura sostenible, levantando una comunidad, invirtiendo en reforestación, usando menos químicos peligrosos y reduciendo el uso de plástico. A la vez, están aumentando los ingresos y están decididos a continuar avanzando. Ellos sirven como un faro para otras comunidades.

También visitamos la Isla Perico para observar los beneficios de los paneles solares instalados por USAID. Es impresionante ver el impacto positivo en las familias que han podido disponer de electricidad por primera vez.

Nuestro trabajo me enorgullece también cuando miro el programa Supérate. Demostrando lo que es posible con un sistema educativo bueno y de calidad. Estudiantes talentosos de escuelas públicas, altamente motivados, que reciben educación adicional en valores fundamentales, pero también inglés y programación de computadoras.

Al ver el enorme potencial de los jóvenes de este programa, me pregunto: ¿Cómo podemos hacer para que todo el sistema de educación pública alcance estos estándares? Podemos lograrlo y hay una guía principal para hacerlo.

Muchos de ustedes han visitado mi oficina en la Embajada y saben que hay una frase escrita en la pizarra. Simplemente dice: “Haz lo correcto.” Do the right thing.

Esa frase puede significar tantas cosas.

Puede significar, elegir las prioridades correctas, enfocarse en lo correcto, las cosas que realmente van a cambiar el país como nosotros decimos los “Game Changers”.

Puede significar, hacer la inversión correcta.

Puede significar, tomar la decisión moralmente correcta.

Lo correcto rara vez es lo fácil. Es lo que lleva más tiempo, implica más compromiso. En algunos casos, significa asumir un rol de liderazgo en un tema importante, invirtiendo más tiempo para lograr un buen resultado. Otras veces, significa dejar de lado sus propias necesidades personales y tomar la decisión correcta para otra persona, un grupo, un país… su país.

Tantas decisiones al final del día pueden volver a esa frase: Haz lo correcto.

Veo el desarrollo del turismo en El Zonte, un modelo para el desarrollo sostenible. El desarrollo se realizó con la comunidad, con la escuela pública local, preparando a los jóvenes para buenos trabajos.

Veo como FOMILENIO colabora con este desarrollo para instalar un sistema de saneamiento que beneficie el desarrollo empresarial y de toda la comunidad, al mismo tiempo que protege los recursos naturales de la costa.

Veo a la PNC poniendo un destacamento de seguridad adicional.

Veo a Glasswing ayudando a trabajar con la comunidad local.

Desarrollo bien hecho. Todos juntos.

Se necesita planificación, esfuerzo, enfoque y un profundo compromiso para hacer lo correcto.

Hay otros ejemplos: La comunidad El Piche es un ejemplo del poder positivo de la diáspora. La diáspora en los Estados Unidos trabaja con socios locales para retribuir, sin olvidar nunca sus raíces. Construyendo caminos, un centro comunitario y ahora diseñando un nuevo complejo educativo.

Cuando estuve en la comunidad el otro día, una de las madres me tomó del brazo, con cierto sentido de urgencia, y me dijo: “Por favor, ayúdenos a generar crecimiento económico y empleos en esta área para no perder a mis hijos a la migración”.

Si eso no nos inspira a todos nosotros para seguir adelante y hacer más, no sé qué puede hacerlo.

En los últimos tres años he puesto especial énfasis en la educación y empleo para los jóvenes. Animándolos a levantarse y avanzar, a tomar la iniciativa. Usar sus voces. No hay inversión más importante que la que se hace en los jóvenes. Ellos son el futuro, pero también son el presente.

Tuve el privilegio de conocer a jóvenes talentosos de todos los orígenes. Jóvenes de secundaria en Ciudad Arce, uno de los municipios del Plan El Salvador Seguro, que participan en las clases de robótica proporcionadas a través de Glasswing con fondos de USAID. Esos estudiantes ganaron la competencia de robótica en El Salvador y representaron a El Salvador en una competencia global en Tailandia este año.

Jóvenes emprendedores que son enérgicos y talentosos abriéndose camino. Veo su entusiasmo a medida que desarrollan sus productos y servicios, mostrando su talento. Y luego también veo la frustración, cuando se encuentran con procedimientos burocráticos que parecen predispuestos contra ellos, desgastándolos.

Colgado en la pared de mi oficina, tengo también dos objetos, que me sirven de recordatorio y los que he traído aquí hoy.

Un llavero de Lula Mena hecho con cobre reciclado y un calcetín fabricado por Unifi.

El llavero lo tengo porque me recuerda a Lula Mena y a las mujeres de todo el país que están tratando de iniciar negocios y promover a otras mujeres. Me recuerda que la lucha constante por mejorar las aduanas vale la pena porque, si no mejoran, compañías como Lula Mena o Vaiza o BioArte, o cientos de otras emprendedoras no tienen una oportunidad, porque sus productos no pueden competir en el escenario mundial. Pueden competir absolutamente en términos de calidad. Pero no pueden competir en términos del tiempo y el dinero que les toma llevar sus productos a su destino global.

A lo largo de estos tres años, he convertido en una prioridad promover a las mujeres emprendedoras de El Salvador. Sabemos que cuando invertimos en mujeres, no solo cambiamos a esa mujer. Esa mujer cambiará la vida de su familia y también de su comunidad. Y juntos cambiarán el país.

Tal como lo vi en Ahuachapán, donde las mujeres que trabajan y son financieramente independientes por primera vez. El orgullo y la confianza en sus ojos cuando me hablaban de la casa que están construyendo y de cómo ahora pueden pagar para que sus hijos vayan a la escuela, es indescriptible y emocionante.

Este llavero, es un símbolo que me recuerda cada día a cada una de esas mujeres: sus esperanzas y sueños, y saber que si no hacemos todo lo posible para mejorar los procesos comerciales, esas oportunidades, ese orgullo, esa confianza desaparecerán.

Y sí… también tengo un calcetín colgado en la pared. Muchos me preguntan si perdí el otro…

No, no perdí el otro.

El calcetín es un producto de una empresa estadounidense, Unifi, que recicla botellas plásticas y las transforma en hilo. Este hilo se usa en ropa deportiva de alta gama, para grandes empresas como Patagonia y Haggar. Y se hace aquí en El Salvador. Para mí, este calcetín, representa el futuro.

Representa que es posible modernizar una industria tradicional. Representa lo que es posible cuando se utiliza la tecnología para enfrentar uno de los retos más grandes de nuestra generación – el plástico.

Sin embargo, esa industria está en riesgo si la red eléctrica no se estabiliza. Una interrupción de un nano-segundo es suficiente para desconectar el equipo de alta tecnología que luego tardará 12 horas en reiniciarse.

Este calcetín me recuerda lo importante que es avanzar en fuentes de energía y líneas de transmisión de calidad y también apoyar empresas estadounidenses y locales como termoencogibles que están liderando este cambio.

Veo a las compañías estadounidenses como League, que muestran lo que significa liderar con el ejemplo en la comunidad empresarial, y que se puede obtener ganancias y hacer lo correcto a la vez. Tienen una escuela nocturna, invierten en su personal, contratan personas que otros rechazan: ex pandilleros, personas con discapacidades.

En todos lados veo esperanza. Esperanza en las personas que encuentro a mí paso. Eso es lo que me ha energizado e impulsado a mí y a mi equipo en los últimos tres años. Todos los días llevo conmigo sus historias, sus esperanzas y sus sueños.

Pero por eso, es importante invertir en las escuelas de tiempo completo, para una educación de calidad.

Por eso apoyamos a través de FOMILENIO a 349 centros educativos, que serán beneficiados con la creación de bachilleratos técnicos vocacionales, capacitación docente, mejoras en los planes de estudio, dotación de equipo y material didáctico. De hecho, 46 de estos centros educativos serán totalmente reconstruidos, beneficiando a más de 80 mil niños salvadoreños.

Por eso también es fundamental aprobar la Reforma de la Función Pública para tener un servicio público basado en los méritos, que brinde servicios de la más alta calidad a los ciudadanos de todo el país.

Por eso importa fortalecer las instituciones, como la Oficina del Fiscal General, la Corte de Cuentas, la Policía y otras, para brindar seguridad y combatir la corrupción, para garantizar que cada dólar de los fondos públicos, sean utilizados para servir a sus ciudadanos.

Por eso y no menos importante, hay que recuperar los espacios públicos y crear parques con teatros y canchas deportivas, como lo que está sucediendo en el centro histórico de San Salvador y el Parque Cuscatlán.

Por eso es importante construir el nuevo laboratorio forense, con el apoyo de los Estados Unidos y la Fundación Howard Buffett, para impartir justicia y reducir la impunidad.

Por eso, es importante luchar cada día por una sociedad más justa.

Es por cada persona. Es por cada persona que he tenido el enorme privilegio de conocer en todo el país: por Alma, por Miguel, Mario e Isabel. Cada uno de ellos está mirando atentamente y dependen directamente de las decisiones que tomamos todos los días.

El Salvador se encuentra en un momento histórico.

¿Haremos lo correcto?

¿Pondremos los intereses de los ciudadanos primero?

¿Nos importarán?

El Salvador tiene todos los ingredientes para triunfar y lo digo porque tengo el privilegio de verlo todos los días, desde los artesanos que venden sus productos en El Mercadito, hasta los programadores de computadoras en La Unión, o los mecánicos de aviones en Aeroman.

Este país está lleno de talento, en todos los niveles.

Eso nos lleva a la conocida regla del 80-20. Y tengo una petición para cada uno de ustedes: un llamado a la acción. La regla del 80-20, es la estimación de que, si bien tenemos muchas diferencias, en el fondo podemos encontrar puntos en común en aproximadamente el 80 por ciento de los problemas. El desafío es centrarse en el 80 por ciento de las cosas en las que estamos de acuerdo y hacer avances significativos en ellas.

Sabemos que el otro 20 por ciento existe. Pero, si puedo plantearle un desafío a cada uno de ustedes, y a todos los que escuchan a través de la televisión y las redes sociales, sería este: que en los próximos 9 meses se enfoquen en el 80 por ciento. Que en los próximos 9 meses se enfoquen en el 80 por ciento. Este país puede hacer avances enormes en 9 meses.

Y si lo hacen lo que veo es un país con confianza, con optimismo, con inversiones locales e internacionales en aumento. Veo un país que toma pasos audaces para mejorar la educación y la salud.

Donde las comunidades se están uniendo y recuperando sus vecindarios.

Veo un país donde el turismo sostenible está aumentando, mostrando la impresionante belleza de las playas, lagos, volcanes y, lo que es más importante, la belleza del pueblo salvadoreño.

Es posible.

Creo en ustedes. Creo en El Salvador.

Creo en su capacidad de unir fuerzas. Cada persona puede aportar y enfocarse en el 80 por ciento. En ese 80 por ciento, Estados Unidos los acompaña como un socio y amigo de confianza. Compartimos sus valores democráticos. Estos valores trascienden la política; estos valores trascienden los partidos. Compartimos sus metas para el desarrollo sostenible y un futuro sin límites para los salvadoreños. Cada uno de nosotros tiene la oportunidad y la responsabilidad de ser un constructor de puentes. Alguien que busca un terreno común y toma acción.

En unas pocas semanas, celebraremos el Día de la Amistad entre los Estados Unidos y El Salvador, el 15 de junio. Un día que reconoce la relación profunda que compartimos. Un día designado por esta Asamblea Legislativa hace tres años, pero la verdad es que la profundidad de nuestra relación es visible todos los días, a través de nuestros lazos comerciales, nuestra cultura compartida y, lo que es más importante, nuestras familias.

Estoy muy agradecida por este honor y por permitirme a mí y a mi familia ser parte de su gran país en los últimos tres años. Por habernos permitido llamar a El Salvador nuestro hogar, nuestra casa.

Quiero agradecer a los salvadoreños de todo el país por abrirnos sus corazones y sus hogares. Han dejado una marca imborrable en todos nosotros. No los olvidaré. En mi familia no los olvidaremos.

La otra noche ofrecí una cena con el presidente electo Bukele y las principales compañías estadounidenses en El Salvador. Durante nuestra conversación sobre qué acciones concretas se podrían tomar para reactivar la economía a corto y mediano plazo, aprendí una nueva palabra: apechugar.

Esa palabra como a muchos de ustedes me sonó muy rara al principio, pero me pareció apropiada cuando entendí lo que significa; Enfrentarse al momento completamente, meter el pecho para hacerse cargo de una situación.

Ahora es su momento: apechúguenlo.

Es hora de unir fuerzas y hacer de este país lo que siempre imaginaron que podría ser. Agradezco desde mi corazón este reconocimiento, pero el mejor reconocimiento será ver lo que ustedes logren en los próximos 9 meses.

Los dejo con una cita de Ernest Hemingway, en su libro “Por quién doblan las campanas”, que me resulta muy inspiradora y que espero que también los inspire:

“Hoy es sólo un día, de todos los días que alguna vez serán. Pero lo que sucederá en todos los otros días que vengan, puede depender de lo que hagas hoy”.

El futuro de este país está en sus manos.

Hagan lo correcto.

Hagan el 80 por ciento.

Que Dios bendiga a la República de El Salvador y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.

Muchísimas Gracias.

 

Publicado con la autorización de la Embajada Americana

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El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, pronuncia un discurso en el Instituto Hudson sobre la política del gobierno de Donald Trump hacia China, el 4 de octubre de 2018 en Washington, DC. (AFP | Jim WATSON).

Redacción y fotos: Agencia EFE

 

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, llamó la atención este jueves a Guatemala, Honduras y el Salvador sobre sus vínculos comerciales con países como China, durante una conferencia sobre el Triángulo del Norte de Centroamérica en Washington.

Pence recibió en la sede del Departamento de Estado al presidente de Guatemala, Jimmy Morales, al mandatario de Honduras, Juan Orlando Hernández y al vicepresidente de El Salvador, Óscar Ortiz, en la Segunda Conferencia sobre la Prosperidad y la Seguridad en Centroamérica.

"Les digo a cada uno de los países representados aquí, en nombre de mi gobierno, en un momento en que ustedes construyen asociaciones comerciales con otras naciones como China, les pedimos que se concentren y les pedimos transparencia y que piensen en sus, y en nuestros, intereses a largo plazo", dijo Pence.

La conferencia, centrada en el tema de la migración, también contó con la participación del canciller mexicano, Luis Videgaray, y el secretario de gobernación (interior), Alfonso Navarrete.

"Hoy, en un momento en que China intenta expandir su influencia en la región, la mejor manera de resolver estos problemas, creemos que es el fortalecimiento de los vínculos entre Estados Unidos y el Triángulo del Norte", expresó Pence.

Esta conferencia tuvo que ser reprogramada después de que en septiembre Estados Unidos retiró sus embajadores en El Salvador, República Dominicana y a su encargada de negocios en Panamá, luego de que estos países restablecieran sus relaciones con China y rompieran con Taiwán.

Taiwán y China mantienen desde hace años un tire y afloje diplomático con países en desarrollo, prometiéndoles apoyo económico y otras ayudas a cambio de reconocimiento diplomático.

La violencia en Centroamérica, especialmente en el llamado Triángulo del Norte (El Salvador, Honduras y Guatemala), ha empujado a familias enteras, y en muchos casos a niños solos, a huir, emprendiendo un peligroso viaje hacia Estados Unidos.

Después de que el presidente estadounidense Donald Trump lanzó la política de "tolerancia cero" frente a la inmigración clandestina, más de 2.300 menores fueron separados de sus padres, que habían cruzado ilegalmente la frontera estadounidense.

Con respecto a la inmigración, Pence afirmó que los líderes centroamericanos debían enviar un mensaje a sus ciudadanos: "Si no pueden venir a Estados Unidos legalmente, no deberían venir".

Mediante el pacto denominado Alianza para la Prosperidad, Washington otorga ayuda financiera para implementar programas que mejoren las condiciones de seguridad y crear oportunidades de desarrollo para frenar la migración.

Más de 500 mil personas cruzan clandestinamente la frontera sur de México cada año en su intento por llegar a Estados Unidos, según datos de Naciones Unidas. La mayoría son centroamericanos que escapan de la violencia y la pobreza de sus países.

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