De una necesidad personal a una marca salvadoreña de belleza: la historia de una mujer que decidió dar un salto de fe, vencer el miedo y convertir sus sueños en una realidad. Te invitamos a leer la historia de Patricia, en Mujeres Que Inspiran.
Redacción y fotos: Milady Cruz
Hay sueños que comienzan de manera inesperada. Algunos nacen de una necesidad, otros de una inquietud y muchos de una oración. La historia de Patricia de Daboub reúne un poco de todo: fe, perseverancia, aprendizaje y el deseo de crear algo propio. Es una mujer privilegiada, así de simple, porque el amor de Dios se nota en el brillo de sus ojos. Con ELORA, ella rompió el molde viejo porque su padre celestial hizo de ella… a una nueva mujer.

Detrás de ELORA BEAUTY BAR, una marca salvadoreña de jabones artesanales y productos de belleza, está alguien que decidió transformar una experiencia personal en una oportunidad de emprendimiento.
Patricia no pretende contar una historia perfecta. Habla de aciertos, desaciertos, errores y aprendizajes. De una mujer que, como muchas, ha tenido que dividirse entre su familia, sus responsabilidades y sus sueños, pero que decidió dar ese primer paso de fe que durante mucho tiempo había postergado.
Hoy, después de aproximadamente seis años de haber comenzado este camino, tiene cerca de 20 variedades de jabones y trabaja en nuevos proyectos para hacer crecer una marca que, según sus sueños, algún día trascenderá las fronteras de El Salvador.
Esta es la historia de una mujer que decidió creer que todavía podía construir algo propio.
MC: Patricia, ¿Quién es la mujer que está detrás de una marca, una marca que por ahora es nacional, pero que sueña con convertirse en internacional?
Patricia de Daboub es una mujer emprendedora y luchadora. Una mujer que ha tenido aciertos y desaciertos, que ha cometido errores, pero que también ha aprendido de cada uno de ellos. Me considero una mujer creativa, una buena amiga y confidente. No me gusta hacer las cosas simplemente por hacerlas; me gusta crear, aprender y prepararme para dar lo mejor de mí. También soy hija. Tengo a mi madrecita, una mujer luchadora de quien he aprendido muchísimo. Soy esposa de un buen hombre trabajador, disciplinado y que no se rinde, y esas cualidades también me han ayudado a crecer. Soy madre de dos preciosos hijos, que son mi orgullo y mi bendición. Por ellos salgo adelante; son mi motor. Y, sobre todo, soy una hija de Dios.
MC: Eso es lo más importante. Y toda esta descripción que hace de usted misma, sin duda, refleja lo que Dios ha preparado en su corazón. Es una mujer muy creyente, cierto.
Sí. Yo llegué a los pies de Cristo por medio de mi esposo. Cuando lo conocí, él era un hombre cristiano y me llevó a conocer al Señor. Y me enamoré de Dios. Hace aproximadamente 22 años.

MC: Entonces, Dios la ha premiado con una gran marca, con un gran producto.
Sí. Durante mucho tiempo le pedí al Señor algo que fuera para mí. Yo siempre he trabajado junto a mi esposo, lo he ayudado y estoy detrás de él. Incluso fundamos una empresa juntos y soy su socia, su mano derecha. Pero siempre tuve el deseo de tener algo propio, algo que yo pudiera hacer y desarrollar.
MC: ¿Qué la llevó a incursionar en esta marca de jabones y productos de belleza?
Todo comenzó a raíz de un problema de piel que tuve debido a unos medicamentos que tuve que tomar. Estos me ocasionaron efectos secundarios y problemas en mi piel. Comencé a buscar un producto que me ayudara a limpiar mi piel, pero que al mismo tiempo la hidratara y la dejara suave. Y un día pensé: “¿Por qué no hacerlo yo?”. Así fue como decidí especializarme en la elaboración de jabones, inicialmente para mi propio consumo.
MC: ¿Cuál fue el primer producto que comenzó a elaborar?
Mi primer producto fueron 10 jabones. Hice jabones de arroz, de cúrcuma y también de aloe. Preparé esos 10 y pensé que me los llevaría conmigo. Cuando terminé una clase, les dije a mis compañeras: “Miren, aquí les he traído unos jabones artesanales por si les interesa conocerlos”. Ellas comenzaron a verlos, sentir sus aromas y probarlos. Una me dijo que quería dos, otra que quería uno y así comenzaron a llevárselos. Los 10 jabones se terminaron. Y cuando otras compañeras que venían saliendo me preguntaron: “¿Y yo? ¿Qué pasó? Yo también quiero jabones”, entonces les dije: “Aquí les tomo su pedido. Díganme de qué los quieren”. Salí feliz, porque en ese momento vi una oportunidad.
MC: Realmente vio una oportunidad de negocio.
Sí, claro. Yo estaba pidiendo por algo y sentí que esto era lo que el Señor me había dado y había puesto en mis manos. Y eso fue muy especial. ELORA es una marca que trabaja con productos muy naturales. Los elaboro buscando mantener una propuesta basada en ingredientes naturales y cuidando cada detalle de su formulación.

MC: ¿De dónde surge el nombre ELORA?
Cuando comprendí que esto era una visión que Dios había puesto en mi corazón, comencé a buscar un nombre. Quería algo que no fuera común, que fuera bonito, fácil de pronunciar y que tuviera una identidad especial. Así encontré ELORA.
Después investigué más a fondo sobre el nombre y descubrí que se relacionaba con raíces de origen hebreo y con el significado “Dios es mi luz”. Para mí fue como una confirmación. Sentí que ese era el nombre que tenía que llevar mi marca.
MC: ELORA es un nombre corto, elegante y que atrapa. Cuando vi la marca por primera vez, pensé que era de otro país. Me sorprendió saber que estaba detrás una mujer salvadoreña.
Así es. Aquí tenemos manos artesanales muy buenas y mucho talento. Y yo creo que lo que Dios nos ha regalado hay que desarrollarlo, hay que aprovecharlo y ponerlo al servicio de los demás. Para mí significa belleza, luz, elegancia, feminidad, amor propio y bienestar. Eso es lo que quiero transmitir a través de mis productos. Porque los jabones tienen precisamente ese propósito: cuidar, brindar bienestar y hacer que las personas también tengan un momento para ellas mismas.
MC: ¿Cómo fueron los primeros pasos de este emprendimiento y cuál ha sido el principal reto?
El primer paso fue decidirme a darlo. Ese salto que muchas veces nos da miedo. Ese paso de fe que cuesta muchísimo. Pero cuando tenemos a Dios, es mucho más fácil. Uno de los retos fue saber que ya existían otras personas haciendo lo mismo y que había empresas grandes y establecidas. También tenía que invertir en materias primas diferentes. Al principio importaba aceites esenciales y extractos de grado cosmético desde Italia, porque así fue como comencé a elaborar los jabones para mí.
MC: ¿Hace cuánto comenzó ese proceso?
Hace aproximadamente seis años. Pero durante mucho tiempo todo estuvo dentro de mi círculo familiar y social. No me había atrevido a dar ese paso de fe hasta que finalmente decidí hacerlo.

MC: ¿Cuál ha sido la prueba más grande que ha tenido que superar y qué ha aprendido de ella?
Una de las pruebas más grandes ha sido aprender a coordinarme y administrar mi tiempo, porque no solamente tengo este emprendimiento. También tengo muchas responsabilidades en casa. Tengo que dividirme y hacer muchas cosas. Pero sigo soñando. Sueño con crecer, con seguir aprendiendo y con crear nuevos productos. Me llaman mucho la atención los bálsamos labiales, las cremas hidratantes, las cremas exfoliantes, los champús y muchas otras posibilidades.
Todo será en el tiempo de Dios. Tengo que seguir preparándome, seguir aprendiendo y, por ahora, dar lo mejor de mí en lo que hago: mis jabones. Y gracias a Dios, a la gente le han gustado.
MC: ¿Cuáles son los jabones que más compran? Me imagino que ya tiene una variedad importante de aromas y opciones.
Hay diferentes necesidades y gustos. Algunas personas prefieren el jabón de arroz; otras prefieren el de cúrcuma o combinaciones como cúrcuma y arroz. Cada vez que saco un producto nuevo trato de compartirlo con mis clientes. Por ejemplo, uno de los más recientes es el de vino rosado, que ha tenido una respuesta muy bonita. A mi esposo le encanta, a mí me encanta y también he llevado pequeñas muestras para que las personas lo prueben.
Y muchas veces me dicen: “¡Wow!, yo quiero dos”. Hay ocasiones en que se me terminan y tengo que elaborar más.
MC: Los comentarios de sus clientes también deben ser importantes para seguir creciendo.
Muchísimo. Para mí los comentarios de los clientes son muy importantes y los valoro porque me ayudan a seguir mejorando. Cuando alguien me dice: “Me encantó este jabón”, “sentí mi piel hidratada”, “no me resecó” o “no me dejó la piel tirante”, yo tomo muy en cuenta esas opiniones.
Tengo que cuidar todos los detalles al momento de elaborarlos. Al principio uno mismo es su propio crítico, pero mi esposo también ha sido muy importante en ese proceso. Él puede decirme: “Esto no me gusta porque le falta esto” o “sería mejor quitar aquello”.
Y así voy mejorando las fórmulas. En la elaboración de jabones todo debe ir medido y proporcionado. Hay que cuidar cada detalle para lograr un producto adecuado para la piel.
MC: Se nota que disfruta realmente lo que hace.
Sí. Esto es algo que me encanta hacer. No me canso. Siento satisfacción de elaborar algo que sé que puede brindar bienestar a otras personas. Así como a mí me ayudó, también puede ayudar a otras personas. Por ejemplo, algunos jóvenes que tienen problemas de acné utilizan bastante el jabón de carbón activado. Y eso me produce felicidad.
Además, toda mi casa huele delicioso por las fragancias de los jabones. Me relaja y disfruto muchísimo cuidar cada detalle de cada producto.

MC: He visto que tiene jabones de lavanda, sábila, arroz, cúrcuma, de café y vino Rosso que es el más reciente…
Sí. Tengo una variedad amplia. Y, por supuesto, ya tengo preparados unos jabones para que los pruebes y puedas conocer personalmente los productos de ELORA BEAUTY BAR.
MC: ¿Qué desea compartir con aquellas mujeres que tienen una idea de negocio, pero todavía no se atreven a dar el primer paso?
Quiero decirles a todas esas mujeres que tienen sueños y tienen ideas de negocio que no permitan que el miedo las detenga. Muchas veces existe ese temor de no querer dar el salto, ese paso de fe que algunas hemos tenido que dar. Y para hacerlo se necesita valentía. No es fácil. Pero hoy puedo decirles: crean en ustedes mismas.
Pídanle orientación a Dios sobre esa visión que quizás Él ha puesto en su corazón. Emprender no es fácil. Para algunas personas puede parecerlo, pero para otras representa un camino lleno de retos, obstáculos y resistencia. Y uno tiene que aprender a enfrentar cada situación paso a paso. Por eso les digo: No se rindan. Perseveren.
Si otras mujeres han podido, ustedes también pueden hacerlo. Si Dios les ha permitido soñar con algo, no se detengan. Cuesta dar los pasos de fe, pero hay que darlos. Hay que seguir adelante, esforzarse, ser valientes y perseverar.
MC: ELORA, entonces, ¿ya se está preparando para las fiestas de Navidad?
Sí. Ya tengo aproximadamente 20 tipos diferentes de jabones para escoger y estoy preparando kits de regalo. Tengo cajas y paquetería bonita. No quiero perder ningún detalle, porque también eso cuenta. Es importante cuidar la presentación. A las personas les gusta recibir un detalle bonito, pero sobre todo que sea un detalle bueno para ellas.
MC: ¿Hay alguna frase de la Biblia con la que Patricia se identifique y que haya sido una promesa para su vida?
Hay una que me toca especialmente y es la de ser una mujer valiente y esforzada. Eso tiene mucho significado para mí porque nosotras, como mujeres, muchas veces tenemos más responsabilidades. Tenemos nuestros hogares, nuestras familias y muchas cosas que atender.
Ser una mujer valiente y esforzada, como dice la Palabra, puede abrir muchas puertas de bendición, no solamente para una misma, sino también para las personas que están a nuestro alrededor. En mi iglesia, mi pastor siempre habla de que debemos ser fuente de bendición para los demás. Y eso también es algo que quiero ser.
MC: Patricia, las micro y pequeñas empresas tienen un peso muy importante en la economía salvadoreña. ¿Qué espera de este camino para ELORA BEAUTY BAR?
Espero que las personas conozcan la marca, que conozcan los productos, que los prueben y que puedan descubrir el trabajo que hay detrás de cada uno de ellos. Hasta ahora he recibido comentarios muy bonitos. Y creo que cuando una persona conoce realmente el producto, comprende su valor. Mi deseo es seguir creciendo, seguir aprendiendo y continuar desarrollando nuevos productos. Quiero que ELORA siga avanzando.

MC: Finalmente, si una mujer está leyendo esta entrevista en este momento y siente que su sueño es demasiado grande para ella… ¿Qué le diría Patricia de Daboub?
Le diría que no piense que su sueño es demasiado grande. Que no permita que el miedo le diga que no puede. Que crea en ella misma, que se prepare, que busque aprender y que, si tiene fe, ponga ese sueño también en las manos de Dios. Porque muchas veces lo que nos hace falta no es tener todo resuelto. Lo que nos hace falta es atrevernos a comenzar. Yo también tuve miedo. Yo también dudé. Yo también vi que había empresas más grandes y personas que ya estaban haciendo lo mismo. Pero decidí dar el primer paso. Y hoy puedo decir que ese primer paso cambió mi historia.
Por eso, a todas las mujeres que tienen un sueño les digo: Sean valientes. Sean esforzadas. Perseveren. Tal vez hoy solamente tengan una idea. Tal vez solamente tengan diez productos. Tal vez nadie conozca todavía su nombre. Pero no menosprecien los comienzos pequeños. Porque una pequeña semilla, cuando se cuida, se trabaja y se persevera, puede convertirse en un gran árbol.
Quizá, algún día, alguien esté contando la historia de ustedes como hoy contamos la historia de ELORA.
ELORA: una luz que apenas comienza a brillar

Quizás eso es lo más hermoso de la historia de Patricia. ELORA comenzó con una necesidad, continuó con una idea y tomó forma cuando una mujer decidió vencer sus propios temores y dar ese primer paso de fe. Cada jabón que sale de sus manos lleva mucho más que una fórmula y una fragancia. Lleva horas de aprendizaje, esfuerzo, dedicación y la convicción de que los sueños también pueden convertirse en oportunidades.
Patricia todavía tiene mucho por construir. Sueña con nuevos productos, con seguir creciendo y con llevar ELORA más allá de las fronteras de El Salvador. Hay algo que ya logró: demostrarse a sí misma que sí podía, porque una mujer no necesita tenerlo todo resuelto para comenzar. A veces solo necesita creer, atreverse y dar el primer paso.
Así como ELORA significa para Patricia belleza, luz, elegancia, feminidad, amor propio y bienestar, su historia también nos deja una enseñanza: La luz que Dios pone dentro de una mujer no está destinada a permanecer escondida. Está para iluminar su camino y, cuando llega el momento, también el camino de otras.
Esta historia nos recuerda que los grandes sueños muchas veces comienzan con algo pequeño: una idea, diez jabones y una mujer que decidió creer en sí misma. Patricia decidió encender esa luz. La llamó ELORA… Dios es mi luz.