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jueves, octubre 8, 2026

Semblanza/Esmeralda Mancía: De una niña migrante a una mujer que transforma la belleza

Tecnología

Después de 42 años fuera de El Salvador, la química cosmética y empresaria salvadoreña regresó a sus raíces con una historia de esfuerzo, reinvención y perseverancia. Con más de 35 años de experiencia en la industria de la belleza, ha participado en el desarrollo de productos para reconocidas marcas internacionales y hoy impulsa sus propios proyectos, entre ellos Libertad Vida y Sugar & Spice. Te invitamos a leer la semblanza aquí en Diario El Periodista y nuestro canal de YouTube.

Redacción: Milady Cruz       Fotos: cortesía

Hay regresos que no caben en una fotografía. Hay que saber escucharlos.

Esmeralda Mancía regresó a El Salvador después de 42 años fuera del país. Su historia comenzó en el cantón El Tránsito, La Libertad, y estuvo marcada desde niña por la separación familiar provocada por la guerra.

Era la menor de cinco hermanas. Recuerda a su madre como una mujer que le enseñó a querer, respetar, trabajar y no darse por vencida. La distancia y la migración marcaron su infancia, pero también dejaron en ella una profunda conexión con sus raíces.

A los 11 años llegó a Estados Unidos. Allí tuvo que enfrentar una de sus primeras grandes barreras: el idioma. Pero en lugar de convertirse en un obstáculo definitivo, el inglés se transformó en una oportunidad para aprender.

A los 19 años, mientras necesitaba dinero para comprar sus libros de la escuela comunitaria, llegó una oportunidad que cambiaría su vida: ingresar a una empresa de cosméticos y comenzar a trabajar en un laboratorio.

“Donde me manden, yo voy”, recuerda haber respondido.

Aquella disposición la llevó a descubrir una profesión que terminaría convirtiéndose en su pasión y en una trayectoria de más de 35 años dentro de la industria cosmética.

Una carrera detrás de grandes marcas

Esme- como le dicen de cariño- es química cosmética, empresaria e innovadora. Su experiencia abarca el desarrollo de productos de maquillaje, cuidado de la piel y cuidado del cabello para diferentes mercados.

A lo largo de su carrera participó en el impulso y presentación de productos para reconocidas compañías y marcas internacionales como: Too Faced, Smashbox, Stila, Hard Candy, Urban Decay y Lime Crime. Esta lista de marcas representa la era dorada del maquillaje icónico, creativo… la mayoría de ellas con un enfoque pionero en fórmulas cruelty-free (libres de crueldad animal).

Su recorrido profesional le permitió conocer la industria desde uno de sus procesos más complejos: transformar una idea en una fórmula, una fórmula en un producto y un producto en una marca.

Antes de crear sus propios proyectos, fue cofundadora de Dream Team Beauté, empresa dedicada al desarrollo y fabricación de cosméticos, que posteriormente fue adquirida. En 2022 dio otro paso importante al fundar Esme Beauty Labs, un laboratorio y empresa familiar especializada en el desarrollo de fórmulas, innovación, empaque y producción integral de productos de belleza. Pero detrás de todos esos logros existe una historia personal de desafíos, pérdidas y decisiones que la obligaron a comenzar nuevamente.

“Nunca me olvidé de dónde veníamos”

Milady Cruz: Después de tantos años viviendo en Estados Unidos, ¿qué significa para usted mantener sus raíces salvadoreñas presentes en este proyecto de vida?

Esmeralda Mancía: Nunca me olvidé de dónde veníamos, nunca perdí mis tradiciones ni mis raíces. Eso viene de mi padre y de mi madre, quienes siempre nos inculcaron de dónde veníamos. Mi papá tiene 83 años y mi mamá 80, y ellos todavía anhelan regresar a El Salvador. Yo siempre quería regresar un poquito a ellos.

Con Libertad Vida, ahora que la lanzamos acá, están muy orgullosos porque traemos algo de nuestra patria, para nuestra patria. Algo nuevo, innovador, hecho con amor y hecho por salvadoreños.

Siempre les digo a los jóvenes que sus raíces y su historia son de dónde uno viene. Hay que contar lo bueno y lo malo porque esa es nuestra historia, nuestro pasado, y nunca debemos avergonzarnos de nuestros padres ni de dónde venimos.

Libertad Vida nació precisamente como ese puente entre sus dos países. Su nombre representa una parte de su historia y sus productos llevan la frase “With love from a Salvadoran girl”, una dedicatoria que conecta a aquella niña que emigró con la mujer que hoy regresa a El Salvador con una propuesta propia.

El miedo como uno de los grandes desafíos

Milady Cruz: ¿Qué ha significado abrir camino para inspirar a otras mujeres que tienen una idea de negocio, pero hay algo que las detiene?

Esmeralda Mancía: El miedo. Yo siempre he dicho que el miedo es el peor enemigo que todos tenemos. A mí también me ha dado miedo. He llorado, he tenido momentos difíciles, pero siempre me digo: “Esmeralda, tienes que hacerlo. Si quieres salir adelante, tienes que hacerlo”.

Las oportunidades que Dios me ha dado no se las ha dado a muchas personas. Entonces yo tengo que hacerlo para demostrarles a otras mujeres que, si yo pude hacerlo, cualquiera puede.

No todo me ha funcionado. He intentado cosas que no resultaron. Incluso tuvimos una empresa con mi mejor amiga y prácticamente nos robaron la empresa. Nos quedamos sin nada. Fue algo horrible. Yo lloraba y me sentía muy mal, pero aquella experiencia me enseñó muchísimo.

Me hizo más fuerte. Volví a comenzar y demostré que aquella situación no me iba a detener. Lo que uno aprende lo carga en su cerebro. Nadie se lo puede robar.

Para Esmeralda, la actitud también es determinante. Si algo no funciona, hay que buscar otra alternativa. Esa filosofía me ha acompañado tanto en mi carrera como en mis proyectos empresariales. Mi llegada a la industria tampoco fue sencilla. Siendo una joven inmigrante de 19 años, entré a un laboratorio donde predominaban trabajadores asiáticos y tuve que demostrar con mi trabajo, inteligencia y creatividad que tenía mucho que aportar.

“¿Qué diferencia vas a hacer en el mercado a lo que ya está en el mercado?”, es una de las preguntas que, siempre me he hecho. Mi creatividad y capacidad para desarrollar fórmulas diferentes se convirtieron en una de las características que han marcado mi trayectoria.

De la experiencia a la inspiración

Milady Cruz: Si se encontrara con la Esmeralda de hace algunos años, ¿qué le diría al ver todo lo que ha logrado?

Esmeralda Mancía: “Le diría: mira de dónde estabas hace tantos años y mira dónde estás ahora. Conociéndome como era antes, tenía miedo de hacer las cosas y hasta me daba tristeza hablar con las personas. Hoy veo todo lo que he logrado y me parece increíble.

Pero también tengo que reconocer a las personas que me ayudaron. En mi carrera he tenido mentores a quienes jamás podré pagarles lo que hicieron por mí. Y, claramente, mi familia.

Mi esposo, mis padres, mis hermanas y mis amigos han estado detrás de mí. He recibido tanto amor y apoyo que muchas veces le digo a Dios: “Dios mío, tanto me das”.

Por eso quiero dar un poquito de todo lo que he recibido a otras mujeres, a los jóvenes y a todas las personas que quieran aprender. Si alguien llega a mi vida y quiere aprender algo de mí, estoy dispuesta a enseñarles.

Esa intención de compartir conocimiento también forma parte de Libertad Vida. La empresa lleva el laboratorio a diferentes eventos y permite que niñas, jóvenes y adultos puedan crear su propio labial.

La experiencia busca despertar curiosidad por la química y mostrar que esta ciencia también puede estar relacionada con la creatividad, el color y la belleza”.

Belleza con propósito

Uno de los proyectos que acompaña a Libertad Vida es Sugar & Spice, una línea de cuidado corporal y de la piel que incluye splash para cabello y cuerpo, exfoliantes, cremas, aceites y shimmers.

La propuesta busca llegar a un público más joven, aunque sus productos pueden ser utilizados por mujeres de diferentes edades. Esme explica que detrás de las fórmulas existe una intención que va más allá del color o la apariencia.

Busca incorporar ingredientes que aporten beneficios a la piel, como parte de una visión de belleza que combine estética y cuidado. Uno de los productos, Amor en tres, reúne tres productos líquidos: rubor, sombra y labial de larga duración. La idea nació de una necesidad muy personal: crear productos fáciles de aplicar para mujeres que tienen poco tiempo y quieren verse bien sin complicarse.

Recuerda aquellos años donde sus hijos eran pequeños y las mañanas transcurrían entre carreras y responsabilidades, pero aun así encontraba un momento para maquillarse. Por eso quise crear productos prácticos, fáciles de usar y capaces de ayudar a una mujer a construir un look con pocos elementos.

Los sueños que todavía faltan

Milady Cruz: ¿Qué sueños le quedan por cumplir a Esmeralda?

Esmeralda Mancía: Muchísimos. Mi sueño es crecer con mi marca aquí en mi país. Estados Unidos me ha regalado mucho y yo he trabajado mucho allá. Ahora quiero que la gente me conozca un poco más aquí en El Salvador y no solo en El Salvador, sino en toda Centroamérica.

Mi sueño es expandir toda mi línea en Centroamérica y México. También quiero ayudar a muchas personas que están en mi vida y a otras que ni siquiera conozco. Quiero enseñar, ayudar a que estudien y generar empleo.

Siento que todavía tengo mucho que dar. Actualmente, Libertad Vida y Sugar & Spice pueden adquirirse a través de nuestras redes sociales y canales digitales, donde también se encuentra nuestro catálogo y promociones.

“La vida es bella”

Milady Cruz: Finalmente, ¿qué mensaje desea dejar a nuestras lectoras, especialmente a las mujeres que buscan crecer, salir adelante y ayudar a otras?

Esmeralda Mancía: Todos tenemos un mal día. No importa qué tan mal esté el día, hay que levantarse y salir adelante porque todo tiene una solución.

A los muchachos, a las muchachas y a las personas que están comenzando les digo que no se den por vencidos. La vida es bella y tiene tanto que darnos. Hay que seguir adelante y no escuchar todas las opiniones. Yo siempre digo: escucha, toma lo bueno y no te enfoques en todo, porque todo el mundo tiene una opinión.

La visión que uno tiene hay que seguirla. Si algo no funciona, podemos hacerlo diferente, pero es nuestra visión y debemos seguir buscando la manera de llegar a donde queremos. Cada momento es un regalo que Dios nos da. Hay que disfrutar cada día y decirles a las personas que queremos cuánto las queremos. No debemos esperar hasta que sea demasiado tarde.

Abrirse espacio en el mercado internacional

La historia de Esmeralda Mancía no es únicamente la de una mujer que construyó una carrera en una industria competitiva. Es la historia de una niña que dejó su tierra, aprendió a vivir entre dos culturas, enfrentó el miedo, conoció el éxito y también la pérdida, y encontró en cada experiencia una razón para volver a levantarse.

Hoy regresa a El Salvador con sus raíces intactas y con nuevos sueños por cumplir. Porque, como ella misma dice, lo que aprendemos nadie nos lo puede robar.

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